Anunciar la buena noticia.
Continuar la obra de Jesús.
Trabajar por un mundo mejor.
Todo esto se consigue dando testimonio de su Fe, es decir la confirmación y sirviendo a la comunidad, es decir la orden sacerdotal.
La misión que Jesús le confía a la iglesia, aparte de vivir todos juntos como hermanos, tiene que predicar y llevar el evangelio hasta los confines de la tierra.
La iglesia mira al mundo y a la sociedad con amor, reconociendo todo lo que hay de bueno en ella, criticando las injusticias y, sobre todo, trabajando junto aquellos que luchan por mejorar nuestro mundo.